Cuidar es un arte imperfecto
Seguridad, salud y bienestar en la nueva longevidad
Manantial de Alegría · Capítulo 1
El cuidado y acompañamiento del adulto mayor es un proceso imperfecto, hecho de ajustes y, en algunos casos, de cambios de estrategia. Y así debe ser, porque cada adulto mayor es único: es una historia y un mundo diferente.
Cada abuelito lleva su proceso a un ritmo natural propio. Unos se adaptan más rápido que otros, y comprenderlo exige de nosotros reflexión y análisis constantes.
Preguntarnos qué nos enseña cada ajuste, cada incidente, cada día compartido: ahí está el verdadero conocimiento del cuidado.
Los tres pilares del cuidado
En Manantial de Alegría entendemos el cuidado del adulto mayor como un camino con tres pilares: seguridad, salud y bienestar.
Seguridad
Prevenir incidentes antes de que ocurran. Un entorno pensado para proteger sin encerrar, para dar libertad con tranquilidad.
Salud
Identificar a tiempo enfermedades, dolores y heridas; administrar medicamentos y acompañar chequeos médicos. También cuidar la salud mental.
Bienestar
Un estado de satisfacción, un porqué para vivir. Propósito y calidad de vida. Dar razones para levantarse cada mañana.
La seguridad es el primero: prevenir incidentes y accidentes antes de que ocurran. Un entorno pensado para proteger sin encerrar, para dar libertad con tranquilidad.
La salud es el segundo. Significa identificar a tiempo enfermedades, dolores y heridas; administrar correctamente los medicamentos y acompañar los chequeos médicos. Pero la salud no es solo el cuerpo: también es cuidar la salud mental, atender los miedos, las preocupaciones y los sentimientos que merecen ser escuchados y tratados. La salud es un estado físico y emocional.
El bienestar es el tercero, y es quizás el más profundo: es un estado de satisfacción, un porqué para vivir. Es propósito y calidad de vida. En Manantial pensamos 24/7 en mejorar la vida de nuestros residentes, porque cuidar no es solo proteger: es dar razones para levantarse cada mañana.
Los cuatro superpoderes
Con el paso del tiempo envejecemos, y con la edad llegan, en algunos casos, pérdidas en lo físico y en lo mental. Por eso trabajamos cada día para recuperar y mantener los cuatro superpoderes del cuerpo:
Fuerza
Mantener la capacidad muscular para la autonomía diaria.
Flexibilidad
Conservar el rango de movimiento y prevenir rigideces.
Resistencia
Mejorar la capacidad cardiopulmonar para caminar y disfrutar.
Equilibrio
Reducir riesgos de caídas y mantener la confianza al moverse.
Fuerza · Flexibilidad · Resistencia · Equilibrio
Y en lo mental, ejercitamos la parte cognitiva: memoria, atención y lenguaje, porque la mente también se entrena.
Identificar las necesidades y los cambios de cada residente, a medida que el tiempo avanza, es lo que nos permite ajustar el cuidado y acompañar de verdad.
En nuestro próximo capítulo hablaremos sobre el proceso de adaptación de un adulto mayor en nuestra granja de cuidado.
Próximo viernes · Manantial de Alegría